En un lugar de la Mancha, bueno no en mi caso. Empecemos de nuevo: en un lugar de la CABA, tampoco, suena a asentamiento. En un lugar del AMBA, de cuyo nombre, por cadencia no quiero acordarme, en este tiempo, vive el espíritu de una dama antigua, de perfil litigante, vocación narrativa, estudiante de idiomas y un Tiberio dormilón.
Trabajo formal en un palacio, pero por diferencias con la realidad y predisposición genética, en zapatillas debo transitar.
Vocación no fomentada, más bien censurada por carreras de grado de títulos elegantes.
El estudio del idioma inglés, en la infancia incentivado. El primer amor. Junto con el aprendizaje de las intervocálicas apareció su literatura. Heme desde entonces en el periodo victoriano leyendo y releyendo a sus mayores referentes.
Deutsch. Juzgado por su falta de ocasión para la utilización. Perduró mi obstinación. Si bien es cierto, que la lejanía del idioma y hablantes del mismo, su estudio y dolorosas declinaciones, solo a mi cocina ha legado Kartoffelsalat y carrot cake.
Hesse, Thomas Mann, y las penas del Joven Werther del autor que inventó el término World Literature marcaron para siempre mi concepción literaria.
한국어. “Tengo derecho a destruirme”, “La Vegetariana” y la historia de una nación, sus ocupaciones y relatos de sobrevivientes, con una ciencia ficción mayoritariamente limitada a alteraciones históricas me arrastraron a un universo de kimchi, ramyeon y hasta el sí quiero en el altar.
汉语. Historia, de la más variada, desde el origen de los caracteres hasta la emperatriz Wu. El ejército de Terracota y sus ríos de mercurio, los trabalenguas del shi shí shì shī y Confucio con su profunda simpleza: “¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir”.
Sucintamente, este mar confluyente de idiomas, filosofía y literatura es lo que habita en mí, lo que me impulsa a escribir, y lo que descubrirás, querido lector, si decides quedarte aquí.
Nací en el literariamente triste año 1986, en la Ciudad de Buenos Aires. Mi infancia y formación inicial transcurrieron en el conurbano bonaerense.
Egresé de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata en el año 2016. Trabajé un año en relación de dependencia y desde entonces y hasta la fecha soy abogada independiente.
En el año 2020 escribí junto a mi colega, socio y amigo, el Dr. Roberto De Salvo, “Los Animales Llamados Cosas”.
En el 2025, la vocación me llevó a publicar INTERNO y notas breves para la revista de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores).
Víctima de ese don que Virginia Woolf tan bien desarrolla, careciendo de una renta en libras heredadas, al menos, desde mi habitación propia, la esencia de mi mundo, al lector, ofrezco.